Un cuchillo de acero al carbono será muy diferente a uno de acero inoxidable al que estamos todos acostumbrados, por una simple razón EL ACERO SE PUEDE OXIDAR.
Aunque requiera un poco más de atención manual, el rendimiento y el "carácter" que desarrolla el acero al carbono con el tiempo son inigualables, es por esto que sigue siendo un material usado por profesionales en sus cocinas.
Aquí tienes una guía esencial para mantener tu hoja en perfectas condiciones.
1. La Regla de Oro: Lavar y Secar de Inmediato
Nunca dejes tu cuchillo en el fregadero o en el escurridor de platos. La humedad es el enemigo.
La rutina: Después de cada uso —especialmente tras cortar alimentos ácidos como limones, cebollas o tomates— lava la hoja a mano con agua y/o jabón suave.
El secado: Usa un paño para secarlo instantáneamente. No dejes que se seque al aire.
2. Acepta la "Pátina"
Con el uso, la superficie plateada y brillante se transformará naturalmente en tonos grises, azules o negros. Esto se llama pátina.
No confundir con el óxido, que es de color naranja/rojo, escamoso y con textura.
Una pátina saludable actúa como una capa protectora, haciendo que el acero sea más resistente a la corrosión real con el tiempo. Es una marca de honor para una herramienta de cocina bien utilizada, y es lo que hará que termines de enamorarte de tu cuchillo.
3. El Escudo Protector de Aceite
Si no vas a usar tu cuchillo durante unos días o más, dale una "capa de protección".
Aplica una gota diminuta de aceite vegetal o mineral en la hoja y extiéndelo con una servilleta de papel hasta que quede una barrera fina de aceite, esto impide que la humedad del aire llegue al metal.
4. Almacenamiento Adecuado
Evita el cajón: Dejar un cuchillo de acero al carbono (o cualquier cuchillo) suelto en un cajón puede deteriorar el filo y atrapar la humedad.
Usa una barra magnética de madera, una funda, o un taco de madera. Asegúrate de que el lugar de almacenamiento esté seco.
Consejo: Si ves una mancha naranja de óxido, no pasa nada, es más, al principio será inevitable hasta que te acostumbres. Normalmente puedes eliminarla suavemente con una esponja y jabón o con una pasta hecha de bicarbonato de sodio y un poco de agua. Asegúrate de actuar rápido y sigue cortando.
Como ya he mencionado en el apartado anterior, no dejes nunca el cuchillo suelto en el cajón, ya que afectará el filo además de posiblemente exponer el cuchillo a humedad (además sería una pena esconder un cuchillo tan bonito).
No poner en el lavavajillas. El ciclo largo y los químicos usados en un lavavajillas dañarán gravemente un cuchillo artesanal.
No usar esponjas metálicas u otros abrasivos duros para lavar el cuchillo, esto dañará sobretodo los acabados 'espejo' de las hojas de los cuchillos, además de ser innecesario si se mantiene la costumbre de enjuagar y secar el cuchillo enseguida después de su uso.